martes, 31 de marzo de 2009

Jugamos como nunca y...

El domingo finalizo onceava fecha de eliminatorias sudamericanas, en donde Ecuador increíblemente no pudo definir lo que muchos dirían una goleada histórica ante el poderoso Brasil, y para colmo de males los resultados no colaboraron con la causa ecuatoriana.


Era muy difícil distinguir cual era Brasil, cualquier distraído podría decir que los amarillos eran los pentacampeones, pero no era Ecuador que estaba haciendo el partido de su vida. Muchos se sorprendieron por este accionar de la tricolor pero en Quito ya es casi normal que el contrario no vea la pelota ni en pintura, o no es así, sino recordemos el partido ante Chile en donde los araucanos no llegaron una sola vez al arco de Cevallos.
Antes del partido la gente quiteña estaba ansiosa porque las puertas del Atahualpa se abran de una vez por todas para contemplar una vez más al equipo de todos, al equipo que tantas alegrías nos dio, a la tricolor que tan bien nos hizo quedar en eliminatorias pasadas. Lo que nadie sabia era que Ecuador jugaría su mejor partido pero caería en el mismo error de encuentros pasados, la falta de definición y efectividad en el ataque.
Con 13 millones de personas llenos de incertidumbre por lo que podría pasar, empieza a rodar el balón a 2800 metros de altura, en donde la pelota no dobla. Los primeros minutos lo jugadores ecuatorianos se empiezan a entender y lograr un juego colectivo que la última vez que se vio fue en el partido ante Costa Rica, mientras los ecuatorianos ya estaban armando las jugadas, los auriverdes intentaban retomar el aire que se les escapaba en cada paso que daban.
Los amarillos ya avisaban al arco mientras los azules se resguardaban e intentaban tomar impulso, impulso que nunca pudieron concretar gracias al orden que existió en el medio campo ecuatoriano el cual recuperaba la pelota rápido y la ponía otra ves en juego para que los cariocas no alcancen a dar otra bocanada de aire. El desconocido Brasil con todas sus estrellas y un campeón mundial como DT no tenían idea de lo que estaba pasando, la cabeza les daba vuelta no solo por la falta de aire sino por la rapidez de movimiento de Ecuador.
Ecuador se acerca y se acerca una y otra vez al arco de Brasil pero Julio Cesar se agiganto. Pasaban los minutos y la tricolor tenia arrinconado a los pentacampeones pero la desesperación se apodero de todos y se fueron poniendo al descubierto los defectos de Ecuador. Definición, eso falto fue lo único que no estuvo presente en el atahualpa el domingo, se noto la falta de un nueve de área como Agustin Delgado o el mismo Eduardo “el tanque” Hurtado.
La tricolor jugó como lo indica su historia, llegando por los costados ordenadamente y centrar para que el centrodelantero defina de cabeza, desgraciadamente este partido no se debía jugar así, ya que Benitez y Caicedo no son cabeceadotes. Ecuador tenia que jugar con la pelota al piso, por mas descabellado que suene jugarle así a Brasil, el ejemplo perfecto nos lo da la propia selección en los pies de Mendez, quien por el costado derecho gambetea a Maicón y da el pase de la muerte a Benitez, que remato provocando la increíble reacción de Julio Cesar pero Noboa estuvo ahí para vencer al impresionante portero del Inter.
Otro caso que parece que el técnico no se fijo, fue Guerrón parecía que el solito quería jugar contra todo Brasil. Pero al final no pudo, todos imaginaron que al comenzar el segundo tiempo Joffre ya no estaría en cancha pero Sixto Vizuete le dio otra oportunidad además de las que ya le dio en partidos pasados. Pero Guerrón siguió con su juego individualista, por suerte el técnico lo saco a tiempo para que el equipo pueda empatar y rescatar un punto que deja un sabor amargo.
Ecuador se quedo con un punto, tal vez en los años 70 hubiera sido bueno, pero ahora se supone que nuestro fútbol esta en otro nivel y la sensación que se llevan todos los ecuatorianos es un sinsabor terrible, ya que jugando como nunca, se empata y nos deja con un pie afuera de Sudáfrica 2010.
Ahora viene el puntero Paraguay a quien la tricolor tendrá que vencer de cualquier manera para mantener viva la llama de la esperanza, ya que un empate más significaría quedar afuera de lo que ya nos estábamos acostumbrando, el mundial.